GOL

Desde los vídeos en blanco y negro hemos podido observar que en el fútbol, cuando se anotaba un gol, muy poca conmoción causaba en los jugadores quienes apresuraban su regreso a la media cancha para reanudar el juego rápidamente. Ya en la época del televisor a color, se ha visto celebrar a los jugadores cada anotación entre ellos mismos con mucha más algarabía que antes.  A finales de la década de los 70’s y en los 80’s, el público presente en el estadio fue parte de la celebración que acompañaba cada gol anotado y junto con los jugadores -quienes corrían a la vallas- festejaba fervoroso.

Llegando la década de los 90’s comenzamos a notar nuevos cambios en dichas celebraciones con bailes en las esquinas de las canchas, con el balón metido debajo de la camiseta, con la imitación del arrullo de un bebé, realizando coreografías entre algunos de los compañeros de equipo, sacándose el zapato simulando un teléfono y hasta sacarse por completo la camisa, lo cual daba una sensación de hombría, fuerza y coraje, pero también de deshonra al equipo o selección a la cual representaba.  Quizá fue una de las razones por la cual la FIFA decidió amonestar al jugador que se sacara la playera para celebrar una anotación.

Se ha visto celebraciones que sin lugar a duda han tomado varias horas de ensayo por la complejidad de la misma. Pero la pregunta es: ¿de quién o para quién es el gol?. El jugador con sus destrezas ingresa el balón dentro del arco; entonces es del jugador.  ¿Para quién es el gol?: para beneficio del equipo. Si eso fuera así, entonces ¿para qué vibramos los que llenamos el estadio?  El gol es del jugador, pero también del equipo y para el equipo, la selección, la hinchada, de un país entero…

El gol es para celebrarlo tal como lo hizo Brasil en la final de la Copa Confederaciones frente a España. Tres goles celebrados con euforia, algarabía, locura, sin bailes raros, sin prepotencia, con emoción; pero sobre todo, una celebración compartida con la gente, esa gente que es parte del equipo fuera de la cancha, aquellos que vibran, cantan y lloran cuando se pierde y mucho más cuando se celebra un gol. Ojalá podamos ver más celebraciones así porque el fútbol lo viven todos y lo festejan todos.

Tarjeta amarilla para el que celebre un gol quitándose la camiseta.  Tarjeta roja para el que celebre un gol sin su hinchada.

@falmeidaz

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